martes, abril 12, 2011

Mi botiquín de lactancia

Hace dos días atrás, tuve una obstrucción en el pecho derecho, tenía toda la parte superior dura como una piedra. Es la tercera vez que me pasa, pero esta vez me lo tomé con total tranquilidad ya que sabía que podría solucionarlo rápidamente. La primera vez que me sucedió fue por tener la genial idea de pincharme con una aguja (esterilizada por supuesto) una ampollita de leche que tenía en un pezón. Claro, esta era la punta del iceberg ya que me provocó una obstrucción que me duró cinco días y estuvo a punto de convertirse en una mastitis. ¿Y cual fue la gran solución? La lecitina de soya que me recomendó una líder de la Liga de la leche. Santo remedio.
Otro de mis elementos imprescindibles a la hora de solucionar inconvenientes en la lactancia es la milagrosa crema Purelan. Esta desde los primeros días de mi bebita me ayudó a sanar las grietas que se me formaron, que gracias a Dios no fueron muchas. Luego la usé para solucionar el problema de sensibilidad que tenía en los pezones y que me duró hasta casi los dos meses y medio de mi hija, tiempo que era una tortura cada vez que la alimentaba.
Para que la crema se mantuviera en su lugar y no manchara los sostenes, me recomendaron ponerme unas amapolas y lo bueno de estas es que evitaban que la ropa me rozara los pezones y contribuyó a que sanaran más rápido. 
Y ahora, puedo decir que la lactancia es maravillosa, que me encanta ver como mi bebé toma su papita, bueno no siempre, porque últimamente se ha puesto inquieta con el pecho en algunas tomas debido al reflujo, pero bueno ese es otro tema. La cuestión es que por fin estoy disfrutando todo esto y de seguro que mi niña lo disfruta mucho más…

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