Generalmente, el rato que tengo libre para escribir en este blog es cuando mi niña duerme en mis brazos. Escribo con una mano y con la otra sostengo a mi bebé mientras succiona mi pecho y duerme plácidamente.
Suelta mi pecho y luego medio dormida lo vuelve a agarrar y así por largo rato... por mientras yo escribo.
No sé si hago bien en dejarla, pero si la dejo dormida en su cuna se despierta inmediatamente y como tiene reflujo es la única manera que duerma durante el día. Además, mi instinto me dice que la deje, cuando está despierta la veo contenta y durante la noche duerme bien, no busca mi pecho a cada rato así que supongo que aún no me convierto en su chupete :)
Me encanta tenerla así, cerquita mío y pienso que crecerá tan rápido y ya no podré tenerla nunca más así conmigo, como si fuéramos una sola, igual que cuando estaba dentro de mi.
Cuando mi mamá nos ve me dice que cuando comience a trabajar nadie la va a tener en brazos mientras duerme, pero ¿qué espera?, ¿que la deje llorando en su cuna mientras yo hago mis cosas? Yo veo a mi bebita como una cría que necesita de su madre para sobrevivir y siento que mi pecho, mi olor y mi voz la conectan con ese lugar donde ella durante nueve meses se sintió segura. Así que mientras ella quiera y yo pueda seguirá durmiendo en mi pecho, le guste a quien le guste.