Ayer con Sofía fuimos al seminario de Laura Gutman en Chile. Cuando veníamos de vuelta en el auto, con mi esposo que nos fue a buscar, tuvimos un accidente en plena carretera. Gracias a Dios no fue nada grave, pero la angustia aún permanece.
Por suerte, Sofía iba sentada en su silla, ya que algunas veces la saco porque llora y quiere teta. Además, mi esposo como nunca me dice que me vaya sentada adelante con él y donde yo iba sentada atrás fue donde el mini bus dio todo el impacto.
Seguro se imaginarán mi desesperación al sentir el golpe y pensar en mi guagua que iba detrás, sola, durmiendo. Sofía abrió los ojos pero seguía dormida, yo le hablaba pero ella quería seguir durmiendo y no sabía si era porque le pasaba algo o porque tenía demasiado sueño pero mi esposo que la miró cuando nos chocaron dijo que ni siquiera había movido su cabeza si no que se había movido completa junto con la silla. Estaba bien.
Durante el día estuvo super normal y sólo nosotros estuvimos con dolor en el cuello que ya es cada vez menos. Pero el susto no me lo quita nadie, ayer no paraba de abrazar a Sofía pensando que las cosas podrían haber sido tan distintas... No dejo de agradecer que estamos bien.