domingo, noviembre 09, 2014

Tus movimientos

Amo cada movimiento de tu pequeño cuerpo. Amo el movimiento de tus manos, de tus pies mientras tomas teta. Como te acurrucas a mi lado y me haces cariño.
Amo verte mientras estás sentado e intentas tomar los juguetes, el esfuerzo que haces para dirigir tu cuerpo, cada movimiento nuevo y puro.
Amo ver como miras tus manos con curiosidad y te las llevas a la boca, para saborearte. Amo ver tus intentos por aplaudir, por bailar, como gozas con todo tu cuerpo, porque con él conoces el mundo.
Amo ver la belleza de cada logro, de cómo has pasado de estar en posición fetal a tratar de pararte, a jugar en el agua durante el baño. Todos tus movimientos los amo, hasta cuando me tiras el pelo o me piñizcas. Te haces cada vez más fuerte, más autónomo, comes con tus manos, tomas al pasar lo que te atrae, peleas si trato de sacarte algo de las manos. Todo eso lo amo. Y lo mejor, cuando estiras tus brazos para que te tome y como tu cuerpo se mueve de felicidad cuando lo hago.
Eres un exquisito que crece día a día y me maravilla verte. Agradezco estar ahí siempre para ti.

jueves, septiembre 18, 2014

Seis meses

Ayer mi cachorrito cumplió 6 meses. El tiempo ha pasado realmente volando, sólo hace un suspiro tenía a un recién nacido en mis brazos.
Mi niño ha crecido tanto... es un bebé tan alegre, risueño, feliz, llora prácticamente sólo cuando tiene mucho sueño o me demoro en tomarlo en upa, pero el resto del tiempo es tan tranquilo, paciente, un amor de bebé.
Cada vez hace más cosas, se ríe a carcajadas, dice tatatata y grita como loco. Parece un caracol en moto porque le encanta hacer pedorretas y llenar todo de saliva. Aún no tiene ningún diente y poquito a poco está logrando mantenerse sentado sin apoyo.
Hace unos días que ha empezado a comer frutitas pero no le ha tomado mucho asunto, prefiere la teta de mamá. Y este bebecito tiene unos rollos exquisitos en sus brazos y piernas que su hermana nunca tuvo y que yo adoro besar y apretujar.
Me encanta poder disfrutarlo sin la culpa que tuve al comienzo con Sofía, pensando que lo hacía mal por darle tanta teta, por dormir con ella, por llevarla tanto en brazos, uf. Ahora todo es tan distinto, estoy realmente siguiendo mi instinto, libre, empoderada, segura de que todo lo que hago por él es lo que necesita.
Y ahora, se vienen los siguientes 6 meses de su primer año, un etapa tan bonita que disfruté tanto con su hermana. Estoy ansiosa por verlo gatear, hacer más sonidos, compartir en la mesa y verlo jugar con Sofía. Aunque ya juegan a su manera y me derrito de amor...

sábado, junio 21, 2014

El taller

Así le llamamos a este espacio de trabajo y juego. Acá tenemos los materiales para que Sofía juegue, mi máquina de coser y telas para estar junto a ella mientras trabajo. Me gusta este espacio, porque junto con el living, es el único lugar con ventana grande y donde entra el sol. Nuestra casa era muy oscura, hay habitaciones que ni siquiera tienen ventanas y hubo que abrir el techo para que entrara luz, por eso tener nuestro taller con solcito en la mañana es un privilegio.
Aún hay varios detalles que arreglar, tenemos que poner un espejo bajo para Baltasar, tengo que comprar un estante para mis telas (están en la esquina que no aparece en las fotos y que no mostraré porque da vergüenza :P ) y tenemos que volver a pintar las paredes que Sofía tiene rayadas. Aunque estoy pensando seriamente esperar porque Baltasar seguro que también las va a querer rayar y no se lo voy a negar, soy guía Montessori y sé lo de la belleza del ambiente, pero no puedo negarle la diversión de pintar en un lienzo tan grande sabiendo que después lo puedo arreglar. Además es el único lugar que tenía permitido rayar (aunque igual hay una que otra rayita en el resto de la casa jejeje). Ya lo pintaremos algún día...
Lo que hicimos fue poner todo a la altura de Sofía, pusimos una alfombra para aislar el frío del piso y compramos una mesa pequeña con dos sillas y una pizarra doble. En las repisas no tenemos material específico Montessori, porque es muy caro y porque Sofía el próximo año lo conocerá de todas maneras en la escuela. Eso sí seguimos el método con sus ideas generales, ambiente preparado, material a su altura, trabajo en alfombras, libertad para elegir, etc.
También tengo pendiente arreglar su rincón de lectura, el papá hará unas repisas para que las portadas de los libros queden a la vista, pero aún no hemos comprado la madera.
Me gusta ordenar este espacio, ir cambiando cada cierto tiempo los materiales y ver cómo Sofía juega libremente aquí y se desenvuelve con autonomía.

 
Mi mesa de trabajo que hizo el papá, reciclando una mesa de pin pon que estaba ya para irse a la basura.

Nuestra humilde mesa de la naturaleza, con los tesoros que con Sofía hemos encontrado por ahí. Además tenemos a una plantita que me regalaron mis sobrinos para el día de la madre y que estaba media moribunda, espero que con el rico solcito de la mañana se empiece a recuperar.

Acá está su cajita llena de lápices y aunque sé que en Montessori se pone al alcance del niño o niña sólo unos pocos colores, me gusta que ella los tenga todos a la vista. Cuando yo era chica no sólo pintaba con los lápices, también me gustaba jugar con ellos, así que me gusta que ella los tome libremente y haga con ellos lo que quiera.

Y aquí su pizarrón doble para tiza y plumón, además el otro lado es magnético y puede jugar con unas letras que venían incluidas. Este fue su regalo de los tres años, lo encontramos en oferta en el Sodimac y ha sido una muy buena inversión. Sofía a veces lo ocupa para pintar con témpera, como un atril :)
Nos gusta este espacio <3


viernes, mayo 23, 2014

Juegos de manos

Baltasar ya tiene dos meses y está cada día más atento e interactúa más con su entorno. Le gusta que muevan las manos delante de él pero las de papá son las más divertidas. Puede pasar largo rato mirándolas y se desespera al verlas como se mueven, bailan, se elevan, lo tocan, parece que quisiera agarrarlas pero su desarrollo aún no se lo permite. Es una alegría verlo.
Ya estoy esperando que se descubra sus manos, me fascinó ver a Sofía como se las miraba, como si hubiera sido el tesoro más bello que pudiera haber encontrado. Esta vez si que lo grabo.

domingo, mayo 11, 2014

Nuestro encuentro

Yo sabía que llegaría antes... ya me habían dicho mis matronas que llegaría antes de las 38 semanas. El día anterior lo hablaba con mi hermana, luego de decir en voz alta "traerá la luna llena a Baltasar?" "Nooo, en luna nueva va a llegar" me dijo. "En 15 días más? nooo, llegará antes" le dije.
Y esa misma madrugada de luna llena mi bebé decidió emprender su viaje. Me desperté a las 4 de la mañana con contracciones dolorosas pero tolerables, me fui al baño porque tenía ganas de hacer pipí y vi que estaba botando el tapón mucoso. Desperté a Oscar para avisarle que el bebé ya venía y comenzamos a contar el tiempo entre las contracciones.
Sofía dormía en nuestra cama.
Me di una ducha porque sabía que pronto nos tendríamos que ir al hospital y llamamos a nuestra doula para avisarle que el proceso ya había comenzado.
Las contracciones nunca pararon pero eran intermitentes. Eran dolorosas y me nacía vocalizar la letra A cuando venían. Trataba de conectarme con mi Baltasar, acariciaba mi vientre y estaba feliz de vivir el proceso de forma natural luego de un parto totalmente inducido. Era maravilloso sentir lo que mi cuerpo era capaz de hacer, a pesar del dolor...
Oscar calentó un guatero de semillas para ponerme en la cola y terminó de guardar las cosas que me faltaban en la maleta.
Nuestra doula llegó como a las 8 de la mañana y Sofía seguía durmiendo. Yo estaba agachada en la alfombra del living viviendo mis contracciones. Sylvia puso un aroma rico en el ambiente y me puso otro guatero, me hacía cariño, me sentí contenida...
Al rato despertó Sofía y me llamó. Me fui a acostar a su lado mientras ella tomaba desayuno y veía tele. Yo vocalizaba y ella me preguntó que me pasaba. "Ya viene el bebé hija" le dije, y se lo tomó de lo más natural.
Como a las 10:30 nos despedimos y se fue donde su abuela, sin llantos, sin pena, como una niña grande y me impresionó. Nosotros nos fuimos a la hora después a Talagante.
Llegamos allá y yo iba con mucho dolor, la gente me miraba, y llega Eliana a buscarme. Nos fuimos a una sala y me hace tacto, le digo que no me diga cuánta dilatación tengo y me dice que no me preocupe, que eso habíamos acordado, pero pienso que en realidad nunca lo habíamos hablado, no alcancé a entregar mi plan de parto.
Llega Oscar y Sylvia a la sala y él me dice al oído que ya estoy casi lista. Que alivio escuchar esas palabras...
Luego de unos masajes de mi matrona y doula, nos fuimos a la sala de parto. Oscura, calentita, contenida. Me subo a la camilla y me pongo en cuatro patas. Ellas me ponían paños tibios en la planta de los pies, me hacían cariño, masajes. Oscar afirmaba mi mano durante las contracciones.
Dolor... dolor... por qué me duele tanto pensaba en mi viaje. Esto no era lo que me habían contado, me han engañado. Cada vez estaba más cerca y quería que terminara. De pronto quise bajarme de la camilla y agacharme, la tierra me llamaba...
Eliana le entrega una silla de parto a Oscar donde se sienta y yo me agacho entre sus piernas. El me afirma con fuerza y me alienta. Las ganas de pujar no aparecen y yo ya no daba más de dolor. Llamaba a mi cachorrito a salir, quería alivio, quería verlo!
Las contracciones se hicieron más fuertes aún, poderosas, intensas, salvajes, y poco a poco comencé a pujar a mi bebé, a traerlo a este mundo. Esos minutos se me hicieron eternos, mis pies estaban dormidos, Eliana me ofrecía la camilla, pero yo no quería. Quería parir a mi bebé ahí, en la tierra...
Escuchaba sus murmullos y pensaba que algo iba mal, por qué no nace! seguía pujando y sacando fuerzas de donde ya no tenía. El anillo de fuego. Dolor...
Un pujo más y sale la cabeza, no miro. Ultimo pujo y lo veo completo, con sus brazos abiertos listo para el encuentro. Lo ponen en mi pecho y me paro, ahora quiero la camilla. Lo hice, lo hice, lo hice, lo hicimos!
Sylvia me muestra su cordón blanco que ha dejado de latir, Oscar lo corta. Ya no estamos unidos pero nos conectamos nuevamente a través de la teta. Hermoso, lo que no tuvimos con Sofía. Sanamos.
Nunca más nos separamos, ahora está en mis brazos durmiendo, en nuestra luna de leche. Mi cachorrito... gracias por mostrarme lo poderosas que somos...
 
 

viernes, mayo 02, 2014

Novedades

Cuanto tiempo llevo sin pasar por acá. Sin duda mi vida a cambiado mucho el último tiempo. Ya nació nuestro bebé, es un varoncito de un mes y medio llamado Baltasar, el cual llegó en un hermoso parto respetado.
Sofía no se destetó durante el embarazo, así que estamos llevando una lactancia en tándem que ha ratos se ha hecho muy difícil, con altos y bajos, pero de a poco nos vamos acomodando.
Lo bueno, es que a pesar de los celos inevitables, Sofía se ha tomado muy bien la llegada de su hermano. Lo besa, lo abraza mucho, quiere ayudar en todo y tomarlo a cada rato.
Y yo, yo muero de amor por este bebé que llegó a nuestras vidas a llenarnos de bendiciones, mi niño de ojitos de aceituna con su carita dulce y pasiva. Estamos felices.