Soy educadora de párvulos, y desde que quedé embarazada tenía muy claro como iba a criar a mi hija. En general, pretendía repetir lo que siempre había visto y lo que se recomendaba por ser “lo mejor” para los niños.
Compré un moisés para ubicarlo al lado de nuestra cama matrimonial y lo mandé a bordar especialmente para mi hijita, pensando que lo usaría hasta apróximadamente los cinco meses para luego pasarla a su cuna en la habitación de al lado.
Tenía claro que si algún día hacía una pataleta no la tomaría en cuenta, llevándola a otro lugar diciéndole que ahí podría llorar tranquila y que cuando se le pasara podríamos conversar. Que a los tantos meses la dejaría un ratito con su abuela para poder salir con mi esposo a distraernos un ratito y seguir pololeando como antes.
Y que sucedió? Nació mi hija y todo mi pensamiento con respecto a la maternidad cambió rotundamente. Durmió sólo unos días en su moisés, conmigo casi sentada en la cama para poder verla fácilmente, hasta que cuando despertaba para mamar la pasaba a nuestra cama y los tres dormíamos felices. El moisés terminé vendiéndolo y ahora que mi bebé tiene tres meses pensamos poner la cuna al lado de nuestra cama para que durante la primera parte de la noche duerma en ella y así nosotros podamos estar un poco más cómodos, pero cuando despierte por hambre se meta en nuestra cama para dormir abrasaditas como siempre.
Además ahora tengo claro que si alguna vez hace una pataleta trataré de entender sus emociones, acompañándola y secando sus lágrimas, tal cual como me gustaría a mi sentirme acompañada y comprendida cuando tenga un mal día.
Y sobre todo, que la dejaré con su abuela cuando ambas estemos listas, no cuando a mi se me ocurra darme un escape con su papá.
Yo busqué concientemente un hijo, era lo que más quería en la vida y ahora que la tengo daré todo lo que pueda por ella, sobre todo en sus primeros años. Tengo la suerte de poder estar con mi hija durante su primer año, ya que renuncié a mi trabajo y al fuero materno para dedicarme 100% a ella. Pienso volver a trabajar el próximo año pero ya veremos que pasa en el camino.
Buscando información sobre distintos temas de crianza y educación fue como llegué al concepto de crianza natural o crianza con apego. Este tipo de crianza intenta volver a los orígenes del ser humano, cuidando de nuestros hijos de la manera más natural posible, viendo al niño y niña como un mamífero que necesita de la cercanía constante de su madre para sobrevivir. Invita a tomar en brazos a los pequeños lo más que se pueda desde que nacen evitando así que lloren lo menos posible, rechazando rotundamente llorar para que se acostumbren a que las cosas no se consiguen enseguida o para “ensanchar los pulmones” como nos han enseñado nuestras madres y abuelas. Además propone dar el pecho a demanda, osea cuando el bebé lo requiera sin importar si han pasado dos horas o diez minutos desde la última toma, contrariamente a lo que recomiendan muchos pediatras de dar el pecho cada tres horas y diez minutos por lado, que ha logrado terminar con varias lactancias y todos sus beneficios.
También se recomienda dormir con el bebé en la misma cama o por lo menos en la misma habitación, lo que permitirá, entre otras cosas, tener una lactancia materna exitosa y disminuir la muerte súbita.
Se que será un desafío seguir esta línea de crianza, sobre todo por la presión social y familiar que siempre tienen algo que decir, pero pienso insistir por el bien de mi bebita, por respetar sus ritmos, sus decisiones, sus necesidades y su intensa urgencia de estar con su madre.
Si quieren saber un poco más sobre este tipo de crianza, les recomiendo la página web española Crianza Natural

5 comentarios:
Hola Tamara.
Y sí nos vimos en la Liga. El mundo es muy pequeñito.
A mí me pasó lo mismo. El moisés que tan lindo nos había quedado terminó de adorno cuando descubrí que el colecho era lo mejor para la lactancia nocturna. Seguimos los tres en la cama y eso me deja tranquila ahora que comienzan las noches frías, pues al medio de la cama ella queda muy protegida.
Me sentí muy identificada con lo que escribiste.
Cariños y nos vemos en la Liga de la Leche.
Sí, y es tan rico sentirla tan cerquita mientras duerme, escuchar su respiración, sentir su olorcito...
Nos vemos!
Ja, ja, ja!!! Qué bien lo relatás! A mí me pasó lo mismo... quién me ve ahora y me escuchó hablar hace unos años no lo creería!!! Pero que bueno haber cambiado la forma de pensar. Y con respecto a la presión social... a juzgar por como está el mundo la sociedad no sabe muy bien lo que hace, no? Al menos probamos, desde el respeto y el amor, educar de otra manera, quizás así nos vaya mejor.
Cariños!
OTRA COSA EN COMUN! las dos renunciamos a nuestro trabajo para disfrutar full time de nuestras bebes! que lindo! :) te felicito por el camino que elegiste. es el mas placentero...y el mejor para ellas.
Claramente la mejor decisión que he tomado en mi vida :)
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