Baltasar ya tiene dos meses y está cada día más atento e interactúa más con su entorno. Le gusta que muevan las manos delante de él pero las de papá son las más divertidas. Puede pasar largo rato mirándolas y se desespera al verlas como se mueven, bailan, se elevan, lo tocan, parece que quisiera agarrarlas pero su desarrollo aún no se lo permite. Es una alegría verlo.
Ya estoy esperando que se descubra sus manos, me fascinó ver a Sofía como se las miraba, como si hubiera sido el tesoro más bello que pudiera haber encontrado. Esta vez si que lo grabo.
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