Así le llamamos a este espacio de trabajo y juego. Acá tenemos los materiales para que Sofía juegue, mi máquina de coser y telas para estar junto a ella mientras trabajo. Me gusta este espacio, porque junto con el living, es el único lugar con ventana grande y donde entra el sol. Nuestra casa era muy oscura, hay habitaciones que ni siquiera tienen ventanas y hubo que abrir el techo para que entrara luz, por eso tener nuestro taller con solcito en la mañana es un privilegio.
Aún hay varios detalles que arreglar, tenemos que poner un espejo bajo para Baltasar, tengo que comprar un estante para mis telas (están en la esquina que no aparece en las fotos y que no mostraré porque da vergüenza :P ) y tenemos que volver a pintar las paredes que Sofía tiene rayadas. Aunque estoy pensando seriamente esperar porque Baltasar seguro que también las va a querer rayar y no se lo voy a negar, soy guía Montessori y sé lo de la belleza del ambiente, pero no puedo negarle la diversión de pintar en un lienzo tan grande sabiendo que después lo puedo arreglar. Además es el único lugar que tenía permitido rayar (aunque igual hay una que otra rayita en el resto de la casa jejeje). Ya lo pintaremos algún día...
Lo que hicimos fue poner todo a la altura de Sofía, pusimos una alfombra para aislar el frío del piso y compramos una mesa pequeña con dos sillas y una pizarra doble. En las repisas no tenemos material específico Montessori, porque es muy caro y porque Sofía el próximo año lo conocerá de todas maneras en la escuela. Eso sí seguimos el método con sus ideas generales, ambiente preparado, material a su altura, trabajo en alfombras, libertad para elegir, etc.
También tengo pendiente arreglar su rincón de lectura, el papá hará unas repisas para que las portadas de los libros queden a la vista, pero aún no hemos comprado la madera.
Me gusta ordenar este espacio, ir cambiando cada cierto tiempo los materiales y ver cómo Sofía juega libremente aquí y se desenvuelve con autonomía.
Mi mesa de trabajo que hizo el papá, reciclando una mesa de pin pon que estaba ya para irse a la basura.
Nuestra humilde mesa de la naturaleza, con los tesoros que con Sofía hemos encontrado por ahí. Además tenemos a una plantita que me regalaron mis sobrinos para el día de la madre y que estaba media moribunda, espero que con el rico solcito de la mañana se empiece a recuperar.
Acá está su cajita llena de lápices y aunque sé que en Montessori se pone al alcance del niño o niña sólo unos pocos colores, me gusta que ella los tenga todos a la vista. Cuando yo era chica no sólo pintaba con los lápices, también me gustaba jugar con ellos, así que me gusta que ella los tome libremente y haga con ellos lo que quiera.
Y aquí su pizarrón doble para tiza y plumón, además el otro lado es magnético y puede jugar con unas letras que venían incluidas. Este fue su regalo de los tres años, lo encontramos en oferta en el Sodimac y ha sido una muy buena inversión. Sofía a veces lo ocupa para pintar con témpera, como un atril :)
Nos gusta este espacio <3





1 comentario:
Hola, eres una seguidora de mi antiguo blog, pero ya no lo uso.
Te invito a que me sigas ahora en emporioartesanojo.blogspot.com
Besoss!
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