Reconozco que antes que Sofía naciera ya le teníamos comprado su moisés y su cuna estaba lista esperandola en su dormitorio. Teníamos pensado que dormiría hasta los 6 meses en su moisés al lado de nuestra cama y que luego la dejaríamos en su cuna en la pieza de al lado.
Bueno, llegó nuestro primer día en casa y fueron 2 noches de no dormir porque practicamente dormía sentada en mi cama para poder ver a Sofía a cada rato en su moisés. Al tercer día dije "no, se viene a nuestra cama" y desde ese día que colechamos. Por suerte su papá lo tomó muy bien y le encanta dormir con ella.
Sin duda es la mejor desición que hemos tomado, sentir que tu cría está ahí, pegadita a ti, sentir su respiración constante, su calor, su olor, poder dormir junto con ella con la tranquilidad de que no puede estar en un mejor lugar.
Aún recuerdo cuando una madrugada Sofía vomitó repentinamente y siguió durmiendo. Mi primera reacción fue moverle su cara hacia al lado para que no se ahogara. Aún me angustia pensar que hubiera pasado si estuviera en otro dormitorio sola.
Ahora su cuna está pegada a nuestra cama como cuna colecho ya que es muy grande y nos ayuda a tener más espacio, durante el verano dormía un ratito ahí y luego se pasaba a nuestro lado, pero ahora que hace frío se va directo a nuestra cama a dormir pegadita a la teta de mamá.
Leer a varios autores como Carlos González, Rosa Jové entre otros me dieron las fuerzas para defender aún más el dormir con nuestra hija y darme cuenta que no soy la única, que sigo mi instinto y que es lo mejor para nosotros como familia.
Viva el colecho! abajo Estivill
Por el Día Mundial del Sueño Feliz

1 comentario:
Muy bonito testimonio. Me ha encantado participar y contribuir en esta iniciativa. Espero que vengan muchas más.
Un abrazo
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